Transcribimos un interesante trabajo publicado en la Revista Enfoques 2014 del mes de Julio de Editorial La ley, en el cual el Lic. Hector Giuliano analiza la situación actual de la deuda argentina, a partir del fallo de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos de Norteamérica.


"El fallo de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de los Estados Unidos de América acelera los tiempos de la hoja de ruta que contempla la liquidación perentoria del problema de los holdouts y el arreglo de la deuda con el Club de París para que la Argentina vuelva a los mercados internacionales de capitales a fin de colocar nueva deuda externa.Después de haber perdido el caso testigo de NML-Elliot y otros en primera instancia —sentencia del juez Griesa— y en segunda instancia —Cámara de Apelaciones del segundo distrito de Nueva York—, la CSJ rechazó la tercera instancia: el pedido argentino de que la Corte Suprema atendiera su reclamo para frenar los efectos del fallo contra nuestro país y a favor de los fondos buitre (FB).El levantamiento de la medida cautelar (stay) —que se acaba de conocer el 18 de junio de 2014— agrava aún más la situación legal del gobierno argentino, porque habilita la ejecución de la sentencia, incluida la alternativa de embargos sobre bienes del Estado y bloquearía así el intento de cambiar la jurisdicción de pago de los bonos.I. Cuadro de situaciónEl gobierno argentino se encuentra frente a las dificultades que eran previsibles desde el momento en que fue a juicio que inexorablemente habría de perder contra los FB, en la medida que no se cuestionaba la legitimidad de sus acreencias.Los lineamientos básicos del cuadro de situación actual se pueden resumir en varios puntos concurrentes:a) el Estado argentino no tiene liquidez ni solvencia para afrontar los servicios de su deuda pública —externa e interna—, por cuanto carece de las divisas necesarias y, además, porque tiene déficit fiscal creciente;b) la posición de las reservas netas del Banco Central de la República Argentina (BCRA) —al 31 de mayo de 2014— es de sólo 12.600 millones de dólares (MD). A esa cifra se llega del siguiente modo: 28.500 MD de reservas brutas, a las cuales se deben restar (i) 7.100 MD, de encajes bancarios en moneda extranjera; y (ii) Otros Pasivos por 8.800 MD, producto de préstamos de otros bancos centrales. Este cálculo no tiene en cuenta el peso de la deuda cuasi-fiscal del BCRA, por Lebac/Nobac, que equivale a unos 25.600 MD;c) el Estado no tiene excedente sino déficit fiscal, que se afronta con más endeudamiento público; con deuda que en los últimos tiempos ha crecido al ritmo de unos 15.000 MD por año (14.600 MD en 2011 y 18.800 MD en 2012; sin datos todavía para 2013, en que se preveía un aumento de la deuda por otros 12.100 MD);d) actualmente, la Argentina ya no tiene, pues, superávits sino déficits gemelos: fiscal y externo, que los cubre con nuevas deudas;e) el fallo adverso de la CSJ estadounidense deja prácticamente agotadas las instancias judiciales de dilación, en el pago de las deudas con los holdouts y fuerza una negociación final ante el juez Griesa, dentro de las peores condiciones de discusión: con todos los fallos emitidos en contra del país y con fuertes vencimientos próximos de servicios de deuda afectados por tales fallos;f) con ello, las posibilidades para ganar tiempo (al costo de extraordinarias cargas adicionales, por honorarios y gastos), quedan virtualmente terminadas, sobre todo con el levantamiento de la medida cautelar citada (stay);g) el contratiempo argentino ante la CSJ es por partida doble: por la causa central de interpretación de la cláusula pari passu y por su causa derivada de discovery, que habilita el pedido de información y embargo de bienes argentinos en el exterior;h) la administración nacional argentina habría agotado sus posibilidades de seguir apelando a la deuda intra-Estado, después de haber pagado deuda con terceros —acreedores privados y organismos financieros internacionales—, con el consiguiente desfinanciamiento de la ANSES, el vaciamiento de las reservas del BCRA y el empapelamiento general de las agencias del Estado (con el Banco Nación-BNA a la cabeza);i) los antecedentes de buena letra, realizados en los últimos meses por la administración nacional argentina —con el pago de los laudos del CIADI (600 MD), con las indemnizaciones a Repsol por YPF (más de 10.000 MD, entre capital e intereses), y con el acuerdo secreto del Club de París (otros 9.700 MD, sólo por capital)— no sirvieron para contener el desafío de los holdouts.Por ende, la administración nacional argentina apela ahora a profundizar la única vía disponible, pagar con nueva deuda, las deudas que vencen y fallos judiciales adversos. Es la política de pago de juicios (que es deuda contingente, no registrada) con bonos y vuelta al mercado de capitales para así tomar más deuda.II. La estrategia del gobiernoFrente a este gravísimo encuadramiento de los hechos, se indica lo siguiente:a) aceptó la legitimidad de toda la deuda pública heredada, pese a las investigaciones de la justicia argentina en las causas "Olmos I y II", "Megacanje 2001", y actuación de gobiernos democráticos en el aumento de la deuda;b) se negó, y se niega, a investigar la legitimidad de todas las acreencias;c) rescató las deudas del megacanje De la Rúa-Cavallo, del año 2001, mediante el lavado de deuda del megacanje Kirchner-Lavagna de 2005 y 2010, en que se canjeó un 70-80 % de las deudas;d) sostuvo, y sostiene, el discutible canje exitoso de la deuda en default por medio de las restructuraciones de los años 2005 y 2010;e) pagó en forma privilegiada —anticipada y total— la deuda vencida y a vencer con el Fondo Monetario Internacional (FMI), no obstante que se trataba del acreedor oficial más cuestionable sin que se observara la situación;f) sostiene un mecanismo de re-endeudamiento continuo con los organismos multilaterales de crédito (OMC) —fundamentalmente Banco Mundial, BID y CAF—, pese a que la mayoría de los préstamos que recibe no son necesarios de contraer en moneda extranjera;g) mantuvo, y mantiene, una política de dilación de pagos por juicios, sin probabilidad de resultados favorables, para diferir las obligaciones asumidas, sin cuestionamiento alguno de su legitimidad;h) ha multiplicado los gastos presentes y futuros por comisiones, honorarios y gastos, en toda la cadena de re-endeudamiento permanente, al contraer nuevas deudas del Estado, fiscales y cuasi-fiscales (BCRA).Estos males al erario público han sido sostenidos con la suposición de una capacidad de repago de las obligaciones, que en realidad no existe: las deudas que se pagan se cancelan íntegramente con nuevas deudas. Por lo tanto, no baja el stock del endeudamiento: por el contrario, ese stock se incrementa al contraer más deuda para cubrir el déficit fiscal.Esta vocación pagadora, y política de pagos, de la administración nacional argentina, seguramente no ha de cambiar.III. Una alternativa nacionalEl intento de realizar un cambio de jurisdicción, para el pago a los bonistas del megacanje Kirchner-Lavagna en Buenos Aires, en lugar de Nueva York, habría quedado abortado por el rápido levantamiento del stay de la Corte de Apelaciones de Nueva Cork, y porque, además, habría implicado una forma de desacato ante el fallo del juez Griesa, después de ratificado en todas esas instancias extranjeras aceptadas por la Argentina.Con la complicación adicional de la vigencia de la cláusula RUFO, o del acreedor más favorecido —pactada por el gobierno argentino, según el megacanje del año 2005—, que compromete la extensión de cualquier beneficio dado a los holdouts también a los bonistas que entraron en los canjes.Si bien esta cláusula regiría sólo en los casos de mejoras dadas en forma voluntaria y no compulsiva —como sería este caso de fallos judiciales—, la Argentina no se encuentra exenta de sufrir presentaciones judiciales aisladas, por parte de algún bonista que abra así, en contra del país, un nuevo frente de conflictos legales.La lógica de los acreedores es, por definición, exigir al deudor, de modo que éste se encuentre permanentemente en inferioridad de condiciones para cualquier alternativa de negociación, o —al hablar más propiamente— de allanamiento (como ya ocurrió con los laudos del CIADI y con el arreglo de la deuda con el Club de París).Todo esto se explica dentro de un enfoque de deuda perpetua, es decir pagar deudas con nuevas deudas, al asumir deuda adicional, y al mantener un esquema sin capacidad de repago financiero."

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